Si a lo largo de mi vida hubiera necesitado usar una prótesis, digamos que en mi brazo, tendría distintos tamaños para cada una de las etapas de mi crecimiento. Poseería manos de hule pequeñas para la infancia, medianas para la pubertad y la adolescencia. Cambiarían en tamaño y tono de piel, para empatar el progresivo oscurecimiento de mi cuerpo.
Ahora, me pregunto: ¿Qué haría con las prótesis que ya no me sirven? ¿Qué hacen los demás? ¿Tienen varias? ¿Las tiran o intercambian en un centro quiropráctico? Alguna vez leí una historia de un hombre con una mano prostética del tamaño de un niño. No era una historia feliz.
Yo armaría un móvil. Manufacturaría alas de papel maché, alas como las de un querubín, y las pegaría con resistol a mis distintas manos de hule. Después, las colgaría con cables a un móvil, en el centro del techo de mi habitación.
Se verían bien. Se verían bonitas. Manos aladas color carne, movidas por el viento.
—Guillermo Núñez (de “Sobre la inutilidad de las cosas que nos definen”, borrador inédito)
(Source: tormentas)
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Roco
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(Source: holyspearit, via itsbritneybitch)
José Emilio Pacheco translations
We have but one thing to describe: this world.
Among the beasts that struggled within my body against my soul the hog ended triumphant.
Time springs from some eternity’s runoff.
The jellyfish hides nothing, but rather unfolds its joy for being alive a single instant.
We do not read others: we read ourselves in others.
The part of myself that frightens me I shall call Demon.
Let us seize the pleasure while calamity drowses.
(via tormentas)


